28 de julio de 2016

El centro del universo

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Hay quien está tan preocupado de mirar su propio ombligo que no acierta a ver el resto del mundo, todo ese universo que nos rodea. Se reprime a la hora de ver lo positivo en los demás y, sin embargo, cuenta sus virtudes a miles. ¡Pobre infeliz!. Pero no vengo a hablar de él, sino del centro del universo. ¿Sabes a cuál me refiero?. Quizás, a priori, puedas leer más allá de mis palabras y sientas que nada tiene que ver con tus prioridades. A decir verdad, cada persona debería tener su propio universo y vivir en él marcando su mejor órbita.

¿Quién marca el rumbo de los que te rodean?. ¿Y el tuyo?. Vete a saber pero, en cualquier caso, nada tienen que ver unos con otros porque, por norma general, cada cual usa distinta vara de medir la felicidad, los valores, las prioridades, los deberes (las obligaciones) y un sin fin de...

27 de junio de 2016

Permíteme que insista: la culpa es tuya

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Seguro que en más de una ocasión te has preguntado cómo has podido perder esa oportunidad que has tenido de conseguir algo tan importante para ti… En ocasiones, influyen muchos factores, es cierto pero, permíteme que te lo diga así de claro, la culpa es tuya. Podría ser más sutil, querría ser más condescendiente, pero la realidad es esta. Y no creas que es una crítica destructiva, todo lo contrario. Y te diré por qué:

Tuya, sencillamente, por estar en el lugar equivocado en el peor momento; tuya, irremediablemente, por haber mirado a otro lado y distraerte con las estrellas que nunca alcanzarás, no prestando atención a lo que te rodea; tuya, lamentablemente, por preocuparte más en mirar atrás que en mirar hacia adelante.



Dicho esto, por si aún te quedaba alguna duda, la culpa no es fácil de llevar para muchos, pero supone un alimento necesario para crecer. No en vano, el error es el mejor abono para la experiencia y la única forma de llegar a la realización personal, al éxito profesional.

Decía Charlie Chaplin, y yo me suscribo, “Nunca renunciaré a la libertad de equivocarme”. Pero, con tu permiso, añado “si con ello aprendo a corregir mis errores”. Faltaría más… Aunque no creas que todos lo vemos del mismo modo. Fundamentalmente, existen tres tipos de personas en función de cómo afronten su propia realidad.

No voy a catalogarlos con el ánimo de ensalzarlos o de hundirlos porque, evidentemente, cada uno es como es, pero si me atreveré a citarlos para llamar a la reflexión a aquéllos que deseen mejorar “su existencia”. Porque, no nos llevemos a error, de alguna forma, todos sin excepción somos susceptibles de mejora, de grandes mejoras (yo, el primero).

Los tres perfiles a los que hago alusión son los siguientes:

 El que no pide y no se conforma

   Este individuo, se hace notar pero nunca aporta nada positivo, es inconformista por naturaleza pero no está dispuesto a hacer gran cosa más allá de la crítica destructiva o la queja (y aprovecho para dejar caer una frase lapidaria de Napoleón: “La queja es el lenguaje de la derrota”). Tiene especial capacidad para detectar los errores ajenos, los defectos que casi todos “menos él” sacan a diario. Es un Superman sin capa, un charlatán sin megáfono y, para muchos, un grano más allá de la espalda.

 El que pide y se conforma con poco.

   Suele formar parte de grupos numerosos, ayuda a la comunidad, trabaja en silencio y celebra los éxitos en su interior. Es capaz de mucho más de lo que muestra pero, en la mayoría de los casos, él no lo sabe. De hecho, algunos de ellos son talentos aún sin descubrir, excelentes profesionales con gran potencial que no terminan de despuntar, a veces por elementos ajenos, a veces por ellos mismos. Es peón de ajedrez, es amigo fiel perdido en sí mismo y aliado necesario para líderes con pretensiones.

 El que pide mucho y no se conforma con menos.

   Es el que se atreve a dar el primer paso hacia lo desconocido y, a la vez, el que es capaz de hacer que le sigan. Está dotado de la palabra y, lo mejor, es que sus hechos la suscriben. Es capaz de aportar un plus de actitud y contagiar ilusión allá donde otros no son capaces de verla; capaz de extraer motivación de mentes áridas. Es paso firme, es el acelerador de una comunidad, es la estrella polar y capaz de cargar con la admiración y la envidia de otros a partes iguales.

No seré yo quien te diga a qué grupo perteneces, aunque intuyo a cuál te gustaría sumarte si aún no lo has hecho. La vida pone a cada uno en su sitio pero, por si a estas alturas de la misma no te has dado cuenta, a ti te toca hacer algo para llegar a él.

Sólo te plantearé dos cuestiones más:

Si miras atrás, ¿podrías decir que todo lo que has hecho es lo que debías hacer para alcanzar el objetivo que te has marcado?. No me respondas ahora porque creo conocer la respuesta (supongo que será la misma que la mía cuando me hice la misma pregunta).

Y si ahora dejas de mirar atrás y te digo… A partir de hoy, ¿qué piensas hacer para corregirlo y apostar por tu futuro, ese que siempre has deseado?.

Si no encuentras respuestas adecuadas a estas cuestiones... La culpa es tuya.

Permíteme que insista:
  Elige el mejor perfil

27 de mayo de 2016

La bruja de mi jefa

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Es cierto que a la hora de catalogar a las personas hay que ser cuidadoso (muy cuidadoso) pero… ¿Qué me dices si pretendes juzgarla?. Hay quien piensa que no debe, pero lo hace por instinto; quien se ve con el derecho a hacerlo; y quienes no piensan ni ven. No es falta de criterio, sólo una forma de ver las cosas, otra forma de valorar a los demás que, a priori, no entro a valorar. Y tú, ¿tú de quién eres?.

Si te das cuenta, de las personas contamos tanto lo bueno como lo malo, sin embargo, cosas de la vida, lo malo se magnifica y crece mientras que lo bueno casi que llega a diluirse en el tiempo. Somos como somos y difícilmente vamos a cambiar si no estamos dispuestos a hacer gala de “eso tan difícil” de no hacer a otros lo que no te gustaría que te hicieran a ti.

Y, en este sentido, no me negarás que a la hora de hablar de los jefes… La cosa toma otra magnitud.


25 de abril de 2016

El valor en alza

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En un mundo materialista, oír hablar de lo inmaterial resulta, cuando menos, paradójico, hasta trivial, salvo cuando hablamos de personas, salvo cuando esa persona podrías ser tú.  Ahí algo cambia, todo cambia. Y es que no es lo mismo decir lo mucho o poco que valen los demás que oír decir a otros lo mucho que vales tú (obvio, como podrás entender, "lo poco").

En esta tesitura, las palabras cobran mayor relevancia, incluso dejarías lo material a un lado hasta saber lo que piensan los demás de ti. Si bien es cierto que soy de los que opinan que que eso no debe marcar tu rumbo porque, a in de cuentas, el timón de tu vida está en tus manos y "ellos" son sólo rachas de viento.


21 de marzo de 2016

El "no" que cambiará tu vida

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Cómo cambia la vida, cómo cambian nuestras vidas… De hecho, de niño, los síes nos rodean por todos sitios, salvo cuando aparecen peligros –llamémosle así- a los que nuestros mayores temen más que nosotros mismos. Un sí tras otro que han hecho de ti y de todos nosotros un arma de indecisión masiva hasta que das paso a tu propia personalidad, a tu carácter. Entonces, todo cambia…

Pasas de la superprotección a la ansiedad incontenible de querer descubrir el mundo por ti mismo e incluso, llegado el caso, comértelo. Cosas de la ida. ¿Quién te iba a decir a ti en aquéllos años que hoy ibas a ser quien eres y, sobre todo, que ibas a hacer lo que estás haciendo.


23 de febrero de 2016

La cara amable del empleo y el desempleo

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 A priori, quizás te cueste pensar que el desempleo pueda tener una cara amable. Pues no te equivocas… Ciertamente, a la falta de ingresos se unen factores sociales y psicológicos que pueden resultar difíciles de asimilar y, más aún, imposibles de aceptar a priori. Pero, precisamente, de esa capacidad de asumir las nuevas circunstancias, de afrontar las nuevas situaciones adversas, los reveses de la vida, dependerá directamente tus posibilidades de abrirte nuevos caminos hacia proyectos profesionales que, aunque a estas alturas de tu vida no lo creas, están ahí esperándote.

¿Acaso cuando te ha tocado vivir alguno de estos momentos no te has preguntado a ti mismo el “por qué” de tu situación?, ¿si has hecho algo para merecerlo?. Y si a eso pudieras sumar que fue provocado por factores externos, por decisiones erróneas de quienes te mandaban o… Mejor no hablar. Aún en esos momentos, seguro, te espera al otro lado “una cara amable”.