1 de marzo de 2013

La disfunción "gerentil"



E
Estoy convencido de que a lo largo de tu vida profesional has conocido a muchísimas personas. Ya sean los propios clientes, como tantos y tantos compañeros o, por supuesto, jefes o gerentes. De todos ellos, seguramente, recordarás numerosos momentos con algunos de tus mejores clientes, con muchas y curiosas anécdotas para contar y, sobre todo, éxitos o logros para no olvidar que te pueden hacer mirar atrás para tomar fuerzas si atraviesas momentos de dificultad y necesitas cobrar confianza en ti mismo.  
Fuente imagen: mariana4276.com

En efecto, los clientes quizás sean el colectivo que aporta mayor satisfacción a un profesional y, especialmente, si es de la venta.

No obstante, entre tus compañeros de trabajo, sabrás valorar la máxima del respeto y la “coopetencia”  (como bien sabes, cooperar para competir) y, seguramente, te marcó tu relación profesional e incluso de amistad con alguno de ellos al que siempre estarás agradecido y te alegrarás de ver incluso con el paso del tiempo.

En el tercer grupo, hay jefes y “jefes” o gerentes y “gerentes” y, para ellos, por norma general,  te guardas opiniones muy diferentes porque, ciertamente, se suele ser más radical: blancos o negros, pero pocos grises para representar o definir un vínculo profesional que puede marcar -y de hecho ha marcado- tu devenir en la empresa. Para ellos, van dedicadas las próximas líneas:

“Gerente”, por definición, es la persona que está a cargo de la dirección de alguna organización, institución, empresa o parte de ella, como un grupo de trabajo o departamento. Éste debe aunar todas y cada una de las cualidades necesarias y que, según unos y otros, varían en número. A mí, particularmente, me gustaría centrarme en las más esenciales. A saber:

Conocedor… Especialista, bien por formación, bien por experiencia, en las funciones encomendadas por su empresa e interesado en la capacitación y reciclaje continuos.

Actitud… Siempre positiva y en pro del éxito aunque la propia realidad aporte obstáculos de mayor o menor dificultad.  Como decía Reed Markham, "Los líderes exitosos ven las oportunidades en cada dificultad en vez de la dificultad en cada oportunidad".

Estratega…  Imaginativo y planificador, capaz de fijar objetivos y siempre con visión de negocio más allá del día a día.

Líder… Con capacidad para convencer e involucrar a sus equipos en la consecución de esos objetivos marcados. No quieras ser un producto de tu ambiente, mucho mejor querer que el ambiente sea un producto tuyo.

Humilde… Todo lo anterior aporta al gerente credibilidad, pero lo que le aporta un valor especial es la humildad, reconocer que su trabajo bien hecho  es necesario pero no suficiente, reconociendo así la importancia de su equipo.

El gerente debe ser ejemplo de valores, de habilidades y expectativas, debe premiar y ser premiado por las mejores actitudes y, en ningún caso, utilizado para imponer y avasallar al resto de empleados. Es obvio que sin gerente el rumbo de la empresa podría estar perdido pero, sin sus equipos, simplemente, no habría empresa.

Definir y encontrar ese punto de inflexión en el que la relación profesional alcance el grado de beneficio recíproco en un buen ambiente de trabajo no es tarea fácil pero, sin duda, necesaria.

Así bien, para ti, y para todos aquéllos que se han visto identificados de alguna forma con algunas de estas consideraciones, intenten tomar lo positivo de ellas y ahondar en todo aquello que sea susceptible de mejora.

Permíteme una licencia para terminar: quisiera agradecer a todos mis gerentes que han sabido sumar conocimientos y aptitudes en mí, especialmente a los que me han hecho fortalecer mi actitud y visión de una empresa. Va por Santiago A. y Pepe C. Del resto, a esos que no han sabido unir, a los que veían el barco hundido antes de hacer aguas, a los que sus principios no tenían principio, mi respeto y mi mayor indiferencia por su disfunción gerentil.

¿A quién agradecerías tú?